.

"Pintar es mi vuelo, y no puedo dejar de volar"

La actividad artística de Antonella Pintauro comenzó a una edad temprana.

Autodidacta, el artista se acerca a la pintura y al pincel pintando el mundo que le rodea.

Entre sus primeras creaciones, una pintura que representa a su hermana que murió prematuramente, María.

Flores, prados y colores… muchos colores, porque el color es el verdadero protagonista presente en toda la producción del artista.

Un color suave, con cuerpo y a la vez claro, pintado con un pincel con pelos grandes, nunca limpio porque se mezcla constantemente intuitivamente con muchos otros colores.

Es precisamente de esta amalgama de elementos y estas mezclas impetuosas que nacieron los lienzos más bellos de su producción.

Un elemento adicional que ciertamente caracteriza sus pinturas es la espontaneidad en la creación; de hecho, Antonella, madre de tres hijos, entre las preparaciones de papillas y salsas, nunca ha dejado de pintar porque, como ella misma afirma: “Pintar es mi vuelo, y no puedo dejar de volar”.

Su arte, sin embargo, ha sufrido muchas transformaciones y ha evolucionado: hoy en día, Antonella Pintauro experimenta con nuevas formas pictóricas donde el espacio bidimensional de la pintura es invadido por objetos surrealistas sin abandonar por supuesto la suavidad y el libertinaje de los colores que hacen de sus pinturas la expresión perfecta de su entrañable personalidad: una continua explosión de energía, de vigor y vitalidad.